Mi experiencia con la Mente de Divina

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Dioses comencé este camino del autoconocimiento al estar enfermo. La primera vez que me sentí mal fue en una reunión para una firma de trabajo en el sureste de México.

Durante la reunión empecé a sentirme extraño, se me nublo la vista, no veía nada, mi corazón latía muy fuerte, estaba traspirando demasiado, me quise levantar de la silla y me desvanecí, no tenía fuerza, solo escuchaba que corrían para todos lados y me gritaban que si estaba bien. No sabía lo que me estaba pasando, era la primera vez que me sentía de esta manera, pensé que era mi último día.

Debido a esto se canceló la reunión, estaba muy apenado con ellos, no sabía lo que había pasado. De momento les dije que me sentía mejor pero no era verdad, les hice creer eso porque no quería perder el contrato de trabajo. Bajé por el elevador todo perturbado y mareado, en la parte de afuera del edificio me quedé abrazado de una palmera mientras me sentía mejor pero no fue así. Para llegar a la casa me le cruzaba a los carros en una avenida tratando de parar un taxi.

Me baje de prisa, entre a la casa y le grite a mi esposa que no sabía que me estaba sucediendo, que me sentía mal, que saliera a pagar el taxi.  

Así comenzaba mi despertar, atravesando meses de lucha y preocupación excesiva, que me llevaron a tener diferentes reacciones como el sentirme mareado, dolor de cabeza, vértigo, actuar torpe, perder el control, pensamientos compulsivos, colon irritable, eses con sangre, tener parásitos en la piel y ataques de pánico.

¡Fue terrible la experiencia, el infierno en la tierra! Me practicaron más de 11 estudios donde no encontraron nada los especialistas, me prescribieron farmacias de medicamentos que tiraba a la basura al llegar a casa al no saber lo que tenía.   

La experiencia que marco más mi despertar fue al verme al espejo y no reconocerme, podía observar mis manos, mis pies y no los reconocía, sé que quizás te suene extraño esto o quizás es difícil explicártelo, pero gracias a esta experiencia reafirme que no somos un cuerpo, sino una inteligencia que habita este. Me sentí como un ser externo a mi cuerpo, que lo podía observar desde otro punto fuera de mí.

Al no encontrar solución a mis enfermedades, no había otra opción más que autosanarme. Implemente algunos métodos que me habían enseñado para reprogramar mi mente subconsciente y sanarme. Conocía los principios de autosanación, sabía que “El poder que creo al cuerpo puede curarlo”. Sabía que hay una inteligencia dentro de nosotros mismos que nos proporciona vida, así que me puso en contacto con ella e hicimos un plan, le entregue un diseño de como verme nuevamente, porque ella sabía cómo curar mucho mejor que yo. 

En esta experiencia me di cuenta del poder de la consciencia divina que tiene cada persona para crear la vida que quiere y cambiar todo aquello que no le gusta.

Comencé a compartir con mi familia y amigos esta experiencia y las metodologías que utilicé para lograr mi bienestar. Apenas hace unos meses, también decidí hacerla llegar a más personas con el propósito de mejorar su calidad de vida.

Esas experiencias me elevaron del mundo mundano al mágico donde todo es posible a través de tu maravillosa imaginación. Ambos mundos también están dentro de ti. Hoy sabemos que todos tenemos más poder que el que nos han hecho creer, que podemos vivir más libres, manifestar nuestros anhelos, ver sanaciones, experimentar coincidencias y transformaciones.

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